“Imagina una casa infinita, una geometría de piedra y tiempo, en cuyo centro se alza una escalera doble. […] Subir es fundirse con la claridad y perder el peso de lo humano; bajar es encontrar el reverso de la historia. […] Los cuerpos que suben, como peregrinos hacia un templo secreto, llegan a la terraza, donde el sol es más que luz: es la revelación misma. […] En la obra de Fernanda Piamonti, el cuerpo es un umbral.
No es la luz ni la sombra, pero las contiene. […] Sus formas se adelgazan, como si el mármol que pisan les robara el peso, como si la luz no admitiera demasiado lo humano. […] Cuando ella desciende lo hace con la densidad material de lo irremediable, carbones, cenizas. […] Allí, en el sótano de su casa infinita, el cuerpo ya no es cuerpo: es una figura espectral, una medusa fluorescente que recuerda eternamente viva lo que fue.”
Texto curatorial: Dra. Teresa Zalazar
Producción fotográfica y audiovisual: Luis Barandiarán
Edición de video: Manuel Muschong
Diseño gráfico: Federico Paoloni









