Dar inicio un proyecto nuevo siempre es una aventura incierta que motiva, pensar una muestra proyectual donde lo individual con lo colectivo es una instancia loable en el sentido artístico con todo lo que conlleva. Son testigos de tres meses de proyección plástica, donde el diálogo, el compartir, el aprender y por sobre todo debatir la obra en unidad dio forma a una reflexión propia en cada artista.
Este es el inicio de un camino rico en concepciones estéticas a nivel profesional, así la Galería Imaginario y ESPACIOUPA fueron sedes del proyecto MiRADA, dando como resultado esta muestra colectiva. Ser testigos de esta poética visual, donde cada artista presenta de manera individual el acto creativo propio que gestaron a lo largo de la Clínica de obra, nos pone en situación del carácter de cada uno. Así definir la obra de cada participante llevaría días, mi reflexión a ellos va en el sentido poético: como la búsqueda de luz de Hilda, Amadeo encontrando una nueva esquina, el verde gesto de Cecilia, la armonía en reflexión de Dolores, la ciudad transformada en paisaje de Gisela, el recuerdo propio de María Ester, el instante captado de Rosario, la mística etérea de Valentina, el color de ensueño de Laila, la línea propia de Luis, el volumen de la tierra de Marina.
En esta instancia de cierre/apertura pienso ¿Cuál es la primera mirada? Platón ya lo decía: si queremos conocernos, tenemos que mirarnos con los ojos del otro, llegar al otro, que es el destino último. Por eso para que esta aventura exista, para que estas obras existan solo hace falta una mirada, la mirada del otro, que puede ser uno, miles o un millón. Pero basta con uno solo para que la obra exista. Son testigos hoy.
Dardo Fabián Flores
Curador



















