El arte se ha vuelto la expresión del poder visceral, vital y subconsciente al que llamamos deseo; la sexualidad es solo una de sus muchas manifestaciones. El poder experimental y seductor del arte erótico trasciende la simple representación. Cuenta otra historia, una que va más allá de lo histórico o lo académico, lo religioso o lo mitológico.
El arte erótico es verdaderamente una imagen sin contexto, una imagen desnuda y pura que transgrede la norma al hacer público lo privado, lo íntimo y lo sexual, al expresar el poder y la belleza infinitos de lo subconsciente.






