La presente obra constituye la última mirada en producción de Ana Maldonado, en ella vemos una convergencia de mitos, ritos y militancias. Este eje es un diálogo directo entre el gesto propio y la materia, lo que caracteriza sus últimas obras: la fusión escultura/cerámica. Ellas en su conjunto nos introducen a un mundo estético personal con claras reflexiones a la memoria, la condición humana, la justicia social, entre otras siempre activas en la perspectiva de una artista comprometida con su tiempo estético. El gesto propio que desarrolló en el oficio de la cerámica, también están presentes en sus instalaciones y en el juego de conceptos cargados de sugerencias que dan al espectador destellos de humanismo en la memoria y la resistencia.
Los títulos de sus obras son el reflejo de su razón crítica reflexiva: “Hija de la tierra soy”, “Insurgente”, “Resiste tú visible rebeldía”, “Busco respuesta a tu pena”, “No mires para otro lado”, “Transgrediendo mitos”, “El alquimista y su secreto”, “No son sólo hermanas”, son algunos ejemplos. Enseñanzas, dudas, empatía, negación, sinceridad, perpetuidad, olvido, lucha, verdad, justicia y esperanza, son algunas de las temáticas que toma y desarrolla en condición analítica.
Mármol, vidrio, metal, carbón, tierra, barro son entre otros elementos los que conforman la poética en Ana Maldonado, una artista acorde a su voluntad militante nos muestra instantes perpetuos que imagina y desarrolla resolviendolo con un carácter crítico-onírico.
Tomando la obra como unidad compositiva donde la memoria y la resistencia son vigentes en una artista de carácter, nos lleva a pensar ¿Cuál era nuestro sueño? ¿La memoria va hacia adelante? ¿Hay sueño sin memoria?
La incansable lucha del artista lleva a senderos a veces impensados, ni siquiera deseados por todos nosotros.










